Comedia

INT. TEATRO DE CONSIDERABLE TAMAÑO – NOCHE

El teatro está a reventar, sus casi 500 sillas están todas ocupadas por un público expectante y ansioso por ver al ahora comediante, antes desconocido como músico. Pagaron sin reparos una boleta que para un concierto solo es entendible si es un festival de gente bonita con alguna banda reencauchada de los años ochentas. No saben mucho del espectáculo que van a ver pero poco importa, solo saben que se llama “Stand-Arte” y que debe ser chistoso porque si no, la ciudad no estaría plagada de pasacalles con la foto del personaje que ansiosos esperan.

Las luces se apagan, comienza a sonar “De música ligera”. El comediante antes músico sale a escena y el público con solo verlo estalla en carcajadas y vítores, la platica no se perdió.

COMEDIANTE
(Impactado por el aforo que en un concierto suyo era impensable o solo posible en algún festival gratuito en el que no terminaba de encajar, hace una venia que produce aún más risa. Entre las luces reconoce a los papás y a amigos cercanos, a compañeros del colegio a los que se cansó de invitar cuando cantaba, miembros de la farándula criolla y a unos parientes lejanos que sólo recordó cuando lo llamaron a pedirle boletas. Espera a que paren los aplausos pero se ve obligado a intervenir)

¡No es para tanto, gracias, gracias, me ponen nervioso!

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Tenaces

Hace pocos años identifique mi pasión por la cultura, por su aporte al ocio, a la construcción y sostenimiento de la sociedad. Decidido a contribuir desde mis conocimientos y experiencias, yo, un ingeniero industrial con deseos de ser en algún momento músico y escritor, me aventuré a entrevistar personas que le han dedicado a este campo gran parte de su vida y trabajo. Lo que encontré fue admirable. Contamos con personas con mucho talento y grandes ideas que trabajan para el sostenimiento de la cultura. Pero en un país con nuestra problemática social y económica, no sólo hay que admirar su creatividad. Hay que elogiar su tenacidad.

Hoy la cultura está sujeta al juego de la oferta y demanda como si fuera una industria con ánimo de lucro, situación incompatible para muchas de las corporaciones e instituciones culturales de Colombia con objetivos que van más allá de una rentabilidad económica. En un ensayo escrito por el crítico musical británico Simon Reynolds titulado “¿Se murió el Underground?”, se hace alusión a como la tecnología ha ayudado a igualar en accesibilidad a los productos alternativos (Underground) y los productos masivos (Mainstream). Hoy uno puede consumir en una misma plataforma y al mismo costo ambos tipos de producto de cualquier parte del mundo. A pesar de esto, en dicha economía de mercado el éxito de los productos radica en tener un mayor presupuesto. Es decir, los productos masivos de empresas que tienen la capacidad de invertir en la difusión y que están dispuestos a sacrificar la calidad y el valor cultural a cambio de ser más rentables, tienen más garantías de éxito en estas nuevas plataformas de consumo. Continúa leyendo Tenaces