Prosumidor Cultural

La oportunidad que tengo de ser uno de los colaboradores de Remolinos, programa de radio cultural de Música Corriente en el que participo con 4 músicos profesionales, me ha llevado a profundizar en mi papel de público para generar opiniones y contenidos complementarios en el programa. El tema de la formación de públicos es un tema recurrente no solo en los episodios que hablamos de música, también en cualquier conversación que busque hacer un diagnóstico del estado de la cultura en nuestra ciudad. Sin duda, este es un objetivo en común del gobierno, los artistas y las instituciones culturales. Sin embargo, creo que el mismo público tiene una gran responsabilidad en el tema del consumo de música y cultura que no ha sido considerado con detalle.

La responsabilidad de la formación la estamos delegando, en primer lugar, al gobierno, que mediante políticas públicas ha hecho un trabajo importante y tiene el reto de mantenerlas y mejorarlas. En segundo lugar, a los artistas, que trabajan para formar su audiencia sabiendo que el consumidor de hoy está en constante búsqueda de nuevas experiencias. Pero el público vive estas experiencias, en la mayoría de los casos, de manera superficial, sin entrar al detalle de la propuesta, lo que lleva a que estén cambiando rápidamente los productos que consumen, más en un escenario donde hay una sobreoferta de propuestas musicales. Continúa leyendo Prosumidor Cultural

Limpieza de Oídos 9

Una preocupación: a los músicos se les acabó la costumbre de hacer conciertos por el gusto de compartir la música, de crear escena, de armar parches.

El estado, unos cuantos festivales de mediano formato y tres salas de conciertos con equipamiento técnico cegaron a las bandas de Medellín a ir más allá (o más acá), a lo primitivo. Se acabaron los conciertos de pequeño formato, esos donde la autogestión revela el amor que los músicos tienen por su profesión, donde cada banda pone un micrófono, un amplificador o una base de platillo, hasta completar el set. Ahora no tocan aquí o allí, porque las condiciones técnicas no son las adecuadas. Y así, también el público se mal acostumbra, ahora no van a pagar por un concierto en un garaje o en un teatro prestado porque “la alcaldía ya pago por vos”. Continúa leyendo Limpieza de Oídos 9

Editorial 8

Ha comenzado en la Pascasia un nuevo ciclo de conciertos: Música de Cámara Obscura. Se trata de un esfuerzo por procurar un lugar asiduo a la música académica en pequeños formatos. Parece una discordancia llamar asiduo al lugar y no al visitante, pero es la mejor forma de nombrar el absurdo de la situación, porque en este caso ha sido el lugar quien ha ido al encuentro de las personas.

Inmóviles como montañas, nuestros compañeros dedicados a lo que algunos llaman música clásica, parecen satisfechos con el ejercicio de su oficio en la orquesta sinfónica o filarmónica y no ven necesario desplazarse al encuentro de otros músicos para formar nuevas agrupaciones. Me refiero, claro está, a agrupaciones que constituyan un proyecto edificante, tanto a su misión de intérpretes como a la escucha de su público, no a un cuarteto de cuerdas para tocar en misas matrimoniales. Su eterno reposo nos ha puesto en aprietos para mantener una regularidad en este ciclo, no encontramos más de una decena de agrupaciones en capacidad de ofrecer un concierto y, revisando el contexto, no debiera ser así. Continúa leyendo Editorial 8

Vicios

Estudiar técnica vocal, en resumidas cuentas, consiste en quitar vicios. Se trabaja puliéndolos, moldeándolos o en efecto eliminándolos, de modo que la voz se desgaste lo menos posible y técnicamente se acerque cada vez más al dominio del estilo que se estudia.

Vicios en la voz hay miles, casi todos inconscientes que se vuelven costumbre y que son muy difíciles de quitar. Hay quienes cantan con la garganta, terminan cada nota con una especie de gemido descendente o hacen excesivos adornos propios del pop, y hay quienes aprenden a cantar imitando a alguien que admiran y terminan cantando parecido, alejándose de la propia voz. Este último vicio lo encontramos regularmente en cantantes de tango, que aprenden a cantar escuchando grabaciones viejas y terminan cantando igual que esos discos, con voz de vitrola. Continúa leyendo Vicios

Limpieza de Oídos #8

Hay una historia que se repite en el escenario musical de Medellín: Una banda se reúne a ensayar, montan canciones, hacen arreglos en el instante, logran un sonido, pulen un repertorio, dan conciertos y el público parece interesado; hasta que llega el momento de grabar un disco. Van al estudio de grabación, el ingeniero de turno a veces da unas atrevidas recomendaciones y finalmente, después de muchas tomas y horas de mezcla, lo escuchan mil veces y no se sienten satisfechos. “Es que suena pasito”, “todo está muy opaco”, “el bajo no se entiende”, “la voz está perdida”, etc. Finalmente, por no perder la inversión, terminan publicando un disco que poco se parece al resultado que anhelaban y le echan la culpa al ingeniero que hizo la captura.

Son pocos los discos publicados en la ciudad que cuentan en los créditos con la figura del productor musical. Todos conocemos el legado de Federico López, un productor local que trabajó en discos como El Dorado de Aterciopelados, el homónimo de Parlantes y un polémico disco como el de Los Árboles, entre otros. Hoy en día la mayoría de grupos actúan de productores sin tener conocimiento del tema, o sin tener la valentía de entregar su obra a un tercero que les ayude a plasmar la idea musical en una placa discográfica. Continúa leyendo Limpieza de Oídos #8

Sinvergüenzas

Sinvergüenzas los que se burlan de sus padres por guardar con celo los discos de Richard Clayderman; un rubio buenmozo de mirada perdida, inválido de gusto y de la mano izquierda, una versión amable para un escucha perezoso, desinteresado y aparente. Esos, los sinvergüenzas, burleteros y contemporáneos, hoy se ocupan de lo mismo, recorren el mismo surco de sus padres y no saben de canciones ni de arreglos. Con facilidad toman nota de movimientos histriónicos, de vestuarios llamativos o de tonificación muscular pero nunca de música, porque a esta la dejaron tras las faldas de un teatro económico.

La música es música y el teatro, teatro. Ablandar la carne para los muecos no es menester del carnicero, es el comprador quien sabe qué corte busca, si lo maja o lo echa en papaya. Incluso puede elegir no comérselo. La pirotecnia cansa por la posición del cuello mirando al cielo, por la estridencia y lo efímero de la pólvora, mientras que los intentos por hacer música se convierten en molinos con cara de gigantes, esfuerzos que por imposibles y sin sentido se vuelven fantasmas sin gracia en el escenario, espíritus errantes de rueda en rueda explicando el porqué de su parquedad. Continúa leyendo Sinvergüenzas

La Boa que aprieta de principio a fin

En el Corrientazo anterior manifesté mi inquietud sobre la falta de oficio de muchos de los cantantes de la actualidad de nuestro país, tanto en el ámbito comercial como en el independiente. Destaqué a algunas famosas e inolvidables voces de la música colombiana y me quedé corto mencionando aquellas adscritas al circuito cultural, espero que más por desconocimiento que por escasez. sin embargo y fruto de un impecable concierto que pudimos presenciar en La Pascasia hace unos días, en mi lista de cantantes independientes a escuchar y disfrutar está a partir de ahora la voz de Deimar “Pío” Molina, cantante de La Boa, Bogotá Orquesta Afrobeat.

Conocidos por sus discos con la cantadora Nelda Piña, La Bogotá Orquesta Afrobeat llegó a La Pascasia para presentar Volumen, su segundo disco “en solitario” –entre comillas porque son once músicos- y de principio a fin capturaron a un público que, sin darse cuenta, se puso a bailar con sus poderosos mambos y atrapantes ritmos. Se destacan en La Boa dos figuras bailantes al frente del escenario: sus cantantes Deimar Molina y Diana Sanmiguel, con instrumentos de percusión propios del afrobeat y coordinados pasos que no llegan a ser coreografías, confirman que definitivamente estamos ante una muy buena agrupación, ya que incluso logran lo que muchas pecan: tener unos cantantes tan buenos como los demás músicos. Continúa leyendo La Boa que aprieta de principio a fin

Limpieza de Oídos #7

Desde hace unos años se viene gestando en la ciudad un interés por las prácticas sonoras contemporáneas, la música experimental o el arte sonoro. Cuál es la manera correcta de nombrarlo es una discusión bizantina. Aquí preferimos hablar de ello en términos musicales.

Asistimos el pasado mes de mayo en la universidad Eafit al concierto Bicicletas, Música Visual y solistas del ensamble [expr] Taller de prácticas sonoras. Se trata de una agrupación de música nueva que empieza a figurar dentro de la escena mencionada de la ciudad de Medellín. Reseñaremos en esta ocasión algunas de las obras más destacadas del concierto:

Sobre textos de Bernardo Soares, se trata de un performance para voz recitada y procesamiento de audio del compositor Sebastián Orejarena, que evoca la forma compositiva del Ommagio a Joyce de L. Berio pero que se ve enriquecida con respecto a este por la presencia de intérpretes en vivo (Alejandra Montes y Alejandro Bernal) que aprovechan la acústica y los medios digitales para proponer una deformación de la lectura según el desarrollo tímbrico que la obra va proponiendo. Continúa leyendo Limpieza de Oídos #7

Editorial 7

Nuestro número anterior ha levantado una pequeña polvareda que, paradójicamente, clarifica el panorama de la crítica musical entre nosotros y da pie a un par de reflexiones sobre el asunto. Trataré de abordarlas sin ofender a los involucrados, pero es fácil que fracase.

Limpieza de oídos #6, la columna firmada con el seudónimo de Martín Olivo, ha provocado, entre otros, al periodista musical Diego Londoño, quien tanto en las redes sociales como en su columna ha hecho públicas dos consideraciones sobre el respeto a los lectores y a los músicos. Me remito a la primera y los invito a que lean su artículo reciente, “Si va a hacer crítica, o como quiera que le quiera llamar, por respeto a los lectores (…) muéstrese, diga quién es, y asúmase como humano, no se esconda en un seudónimo para evitar también ser criticado”. Al respecto debo aclarar varias cosas. Primero que el autor de ese artículo está enterado de las reacciones más ruidosas, que el seudónimo no lo ha protegido de la crítica, que la naturaleza vegetal de su nombre no lo absuelve de su humanidad, y, finalmente, que el texto es respetuoso con el lector porque está bien escrito y argumenta cada idea que expone. Continúa leyendo Editorial 7

Limpieza de oídos #6

Él es sin duda uno de los más grandes músicos de esta ciudad. Fuimos testigos de su prematura genialidad desde su época de estudiante. Fue educado en la calle por melómanos consagrados y en la academia por estrictos maestros de conservatorio. Ha escrito, producido, grabado y arreglado buenas canciones y memorables discos. Pero aquí no estamos para idolatrar ni ser condescendientes con su trabajo, para eso lean a los que se atreven a compararlo con Lucho Bermúdez.

Hablemos de lo que nadie se atreve y todos comentan: el declive y la vergonzosa etapa en la que se encuentra su proyecto principal Puerto Candelaria.

No hay que ser un teórico para darse cuenta de la involución melódica que hay entre la canción Amanecer, perteneciente a su primer disco, y el desafiante trabalenguas de Crazy Party, su último lanzamiento. Continúa leyendo Limpieza de oídos #6